sábado, 25 de noviembre de 2017

Yo en la escritura

Hace unos meses atrás, escribí un cuento.
Me senté un par de días a dejar que mis dedos danzaran,
explicaran desde dentro de mi alma cómo veo el mundo,
cómo siento, cómo vibro, cómo expreso,
cómo  los sueños cambian el mundo,
cómo se experimenta la soledad decidida,
cómo se sufre la enfermedad
y cómo las ganas de estar lejos mueven una vida.

La experiencia de sentarme a escribir fue hermosa,
llorada, vomitiva, dolorosa pero sin duda de aprendizaje.
Dejé en esas páginas todo lo que oculto,
todo lo que me mueve y lo que me duele
y dejé que algunos lectores - que no fueron muchos -
supieran lo que pasa aquí dentro.
¡Di un tremendo paso!
Algunos lectores fueron agradecidos, 
otros lloraron como yo, 
otros me pidieron que ilustrara mi relato
y algunos no esbozaron palabras.

Si pudiera, 
me dedicaría a escribir,
a concretar historias a partir de lo que he visto,
a ser otros y darles vida,
a expresar todo aquello que alguna vez pensé
en voz de otros. 

"El día terminó con una siesta, bajo los cuarenta grados de calor de Santiago, intentando digerir todo lo que había pasado desde el catorce de enero en adelante. 
Amalia jamás olvidaría todo lo que había vivido 
y todo lo que comenzó a vivir desde ese día: era la más afortunada"

miércoles, 15 de junio de 2016

Estos días.

Han sido días extraños,
me ha costado verbalizar lo que pasa dentro.
Y sí, quizás me afecte lo que va a pasar,
que mi partner se largue por dos largos años
y me quedé a medias con la vida.
Y sí, quizás me afecte que mamá sea superheroína
y yo no puedo ayudarle ni con la mitad de su esfuerzo.
Y sí, quizás me afecte estar lejos
y mirar la vida de otros con dolor y expectación.
Y sí, me cueste fluir porque me quedé pegada hace años,
y se me llenan los ojos de lágrimas cada vez que me toca hablar
de mí.

Deseo desde mis entrañas que las cosas me resulten,
que el primer paso a realizar mi vida se concrete,
que se me dé la oportunidad de surgir,
que Dios no deje de acompañarme.
Estoy apostando todo por lo que creo
y deseo.

Mi corazón está en esto.


sábado, 23 de abril de 2016

Movilidad.


Estar en movimiento, 
posar la nariz en otros lugares,
abrazar a otros y reconocerme en ellos,
caminar desconociendo el mundo
y comiéndomelo a la vez,
abrir los brazos y tocar el cielo,
sentir la libertad brotando de mí,
reír a carcajadas
y hacer de otros espacios mi lugar.
Vivir para viajar,
para conocer
y para jamás quedar inmóvil.



lunes, 11 de abril de 2016

Esto soy.

Soy lo que vivo,
lo que siento,
lo que experimento,
lo que sufro,
lo que amo,
lo que duele,
lo que me mantiene despierta.
Soy cada uno de los abrazos que dí,
soy cada palabra que cruzo con quienes amo,
soy esa dulzura cubierta de ironía,
soy ese deseo oculto de seguir amando,
soy la preocupación de mamá
y los pasos de mis hermanos.

Soy innumerables sensaciones a la vez,
que estallan en cada abrazo.
Eso soy. 


sábado, 16 de enero de 2016

No más.

Y yo tanto que me burlo de las personas cíclicas,
y aquí estoy,
viviendo las mismas sensaciones una y otra vez,
respondiendo al dolor con lágrimas
y al sinsentido con letargo.
Se supone que vivir con miedo no es vivir,
y quizás sea cierto,
me siento así hace largos años:
miedo a que la soledad me ahogue,
miedo a que los años pasen y siga aquí 
(hoy lo siento más que nunca),
miedo a sentir el vacío que siento hoy,
miedo a dejar de ser,
miedo a quedarme pegada,
miedo a no ser valorada,
miedo a no ser amada,
miedo a seguir siendo "la hermana chica",
miedo a ser la "eterna amiga",
miedo a todo y a la nada.

La única certeza que me queda es,
que las cosas seguirán igual, 
mientras estos sentimientos se me queden pegado a la piel.
Seguiré teniendo días de mutismo selectivo como hoy,
días de alegría extrema como días anteriores, 
días de hermandad y amistad,
y días de infinita soledad.
No quiero más.
Me siento adicta a esta puta sensación de estar
pegada a las lágrimas que siguen cayendo.
Ni siquiera sé a qué aferrarme para salir de esta estupidez humana.
Y yo, 
que me burlo de todo individuo con apego al dolor,
que se aferra a sentimientos vagos para salir.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Chau compañera.

Buscar el recuerdo más antiguo,
quizás el primer día que llegaste a mis brazos, 
y que no supe si hacerte dormir conmigo
o en el patio.
A lo largo de trece años,
crecí contigo.
Compartíamos el proceso de hacernos mujer,
de seleccionar a quienes nos acompañarían el resto de la vida,
quienes había que ladrar
y con quienes podíamos ser en plenitud.
Sin duda,
me enseñaste a amar sin condición,
a perdonar porque nos hace mejores personajes,
a abrazar siempre, sin importar la fecha,
a alegrarnos por salir a pasear juntas.
Perdonaste cada uno de mis errores,
mis faltas de compromiso 
y mi cansancio habitual.
Porque sí, amar es perdonar y crecer.
Gracias por venir a invadir mi vida
y enseñarme tanto,
por tener carácter 
y no dejarte acallar.
Gracias por acompañar la mitad de mi vida
y hacer de cada espacio un momento que recordar,
porque crecimos juntas.
Chau compañera,
nos veremos cuando Dios diga, 
para comer plátanos y ladrarle a Michello.
Te amo más allá de las estrellas.


domingo, 15 de noviembre de 2015

Elegí ser feliz.

Estos últimos he entendido aquella idea lejana,
esa que la gente siempre repite
"tú decides ser feliz y cómo ves la vida".
La pucha que es cierto.
Aún cuando en mi caso, 
la enfermedad de papá,
el poco profesionalismo
y el dolor de otros
me afecten como si los sintiera en mi vientre.
Cuesta entender esa idea,
cuesta abrir el corazón y los ojos,
mirar de frente y decir "deseo ser feliz frente a todo,
me comprometo con mi vida,
a vivirla y disfrutarla,
a saborear cada ilusión
y amar sin límites".
Es mi intento diario,
mi deseo ferviente de tocar la felicidad con los dedos,
de que todas y cada una de las decisiones tengan sentido
y estén vistas desde los ojos de Dios.
Que el fracaso más grande,
sea la oportunidad más certera de ser feliz.
Así quiero mi vida,
feliz hasta en el dolor más grande,
porque sé que las oportunidades se deben tomar,
y abrazar.
Me doy la chance de ser feliz con lo que tocó,
pero también con lo que decidí,
con lo que elegí
y con lo que me fue dado.



Somos