domingo, 21 de junio de 2015

=(

No sé vivir
Hace semanas, quizás meses, me cuesta sonreír
Los domingos son iguales,
mis ojos se llenan de lágrimas, 
mis energías no se renuevan,
y las horas avanzan a pasos agigantados.
No doy más.
Aunque los brazos de mamá 
calman en alma,
sé que mi piel,
mi sistema nervioso
y mis entrañas
no dan una más.
No sólo necesito vacaciones,
sino planear mi vida FELIZ.
Vivir sin miedo a equivocarme,
volver a reír a carcajadas,
volver a pensar en mí.
¡Cómo carajo se puede ser permanentemente feliz!

Apestada
Opacada
Desganada
Desgastada
Chata


domingo, 7 de junio de 2015

¡Lo soy!

Culpable.
Culpable de ser la menor.
Culpable por haberme equivocado.
Culpable por querer hacer mi vida,
y no poder.
Culpable de querer irme lejos,
Culpable de ser hija de una mujer aguerrida
y llena de vida.
Culpable de sobrellevar la enfermedad
de mi viejo,
hasta las entrañas.
Culpable de soñar mi vida.
y de no vivirla.
Culpable de sentir miedo,
antes de emprender.
Culpable de sentir envidia.
Culpable de no querer trabajar.
Culpable de querer enfermar para descansar.
Culpable de querer hundir la cabeza como un avestruz.
Culpable de querer ignorar.
Culpable de querer maldecir.
Culpable de querer arrepentirme.
Culpable de flaquear.
Culpable de correr.
Culpable de guardar silencio.
Culpable de quedarme sentada.
Culpable de sentirme insatisfecha.
Culpable de vivir lo que vivo.
Culpable de amar al gordo,
como si fuera mi gemelo.
Culpable de querer otra vida.
Culpable gritar en silencio.
Culpable de amar las vacaciones,
más que la vida misma.
Culpable de vivir amarrada a las ilusiones.
Culpable de sabotear mis amores.
Culpable de odiar los lunes,
martes, miércoles y jueves.
Culpable de tener los amigos en el extranjero.
Culpable de ser selectiva.
Culpable de rodearme sólo de los mejores.
Culpable de sentir que no vivo ni la mitad de mi vida. 

sábado, 9 de mayo de 2015

Vivir distinto.

Vivimos la vida esperando que llegue ese momento.
Casi que, se abra el cielo y Dios nos hable,
y nos presente el camino a recorrer. 
Vivimos la vida pensando en cuántos hijos tendremos,
cuál es el propotitpo de la persona que nos acompañar el resto de la vida,
cómo será la casa y cuántos perros correrán en el jardín.
Cuáles serán las vacaciones,
qué amigos nos acompañarán el resto de la vida
y qué nombres tendrán los cachorros.
Yo no puedo.
Me declaro fuera de esta norma.
Con suerte pienso en mi próximo viaje,
en cómo carajo vamos a sobrevivir a la enfermedad de mi papá
- porque al contrario de mis hermanos, yo no puedo irme a la mierda
a "hacer" mi vida y dejar que la piel de mi madre absorva todo -,
qué seguir estudiando, o cómo tener algo de tiempo libre.
Qué leer en el próximo mes, qué amigo me decepciona o quién se vuelve
en un pilar pa' seguir adelnte. 
Qué sueños podré cumplir,
qué color de esmalte no tengo,
qué remedio será mejor para papá,
Me tocó una vida distinta,
pero a pesar de aquello intento que cada día tenga algo de mí,
que mi vida no se pierda en una enfermedad malparida, 
Busco esa canción,
ese olor,
esa sensación, 
esa certeza
que me devuelva la vida todos los días.

No me quedo estancada,
de todas maneras hay que vivir. 




sábado, 28 de marzo de 2015

.

Cuando nos invaden situaciones de dolor,
lo demás se nubla,
se opaca, 
no existe,
se bloquea. 
Intentamos cumplir con la vida,
lo laboral,
lo cotidiano,
lo exigente,
pero nuestro corazón y nuestra cabeza
está allá,
donde están los nuestros.
La mayoría de estos instantes son inmanejables,
ideamos un plan para estar presente en todas partes,
dando lo mejor de uno para los demás,
pero con la idea certera de que debemos permanecer.
Ayer, volé.
No estuve.
Mis estudiantes me vieron, 
pero yo no quería estar ahí,
quería estar con los míos,
abrazar a mi madre,
escucharla y sentirla,
lagrimear juntas y plantear (planear) la vida de ahora en adelante.
Abrazarla y sentir que es inmortal,
que es la única que me queda,
que Dios ha llamado a mis abuelos
y a mis dos tías,
que nuestra familia es pequeña a pesar de la maternidad,
que daría mi vida por tu tranquilidad.
Con la respiración agitada y las lágrimas saltando de mis ojos,
intentando que la serenidad se apiade de mi corazón,
que el abrazo de mamá calme todo el dolor
y me dé la canche de volver a sonreír.
A pesar del susto,
de la enfermedad de mi padre,
de la pérdida de mi hermosa madrina,
Dios me da motivos para volver a creer,
para querer lanzarme a la aventura,
para sortear lo que venga y querer vivir mi vida.

"Corre a mis brazos, te abrazaré
Toca mi puerta y yo te abriré.
Ven a mi casa, te recibiré.
Tengo un lugar para tí, te esperaré.
Déjame amarte, abre el corazón
Conozco tu nombre y todo tu dolor,
yo doy mi vida por tu libertad.
Pérmiteme estar contigo en la eternidad"




martes, 17 de marzo de 2015

No vivir.

Nada nos pertene.
Nuestros padres nos acompañan,
pero no son nuestros.
Nuestros hermanos son compañeros en la infancia,
y casi siempre "conocidos" en la adultez.
Sólo pocos tienen la suerte de ser amigos 
de sus hermanos,
no es mi caso.
Hay muchas situaciones de la que no somos responsables,
somos espectadores de la mayoría de los sucesos que nos rodean,
no tenemos palabras, gestos, ni decisiones
que cambien el escenario,
no hay más que aguantar
con cuerpo, alma y piel.
Es increíble cómo un buen día se transforma con un par de noticias,
se ennegrece, se oscurece, se enfría.
Manos atadas,
lágrimas compartidas con la soledad,
incomprensión, dolor y decepción.
La vida nos convence de que no estamos preparados para vivirla. 
Y yo, no quiero vivirla así.


Rendida.

martes, 24 de febrero de 2015

EL silencio ruge.

Revolución de hormonas.
Revolución de sentimientos.
Revolución de sentidos.
Revolución.
Dolor.
Incertidumbre.
Odiosidad.
Silencio.
Omisión.
Resignación.
Abatimiento.
Tristeza.
Decepción con todas sus letras.
Indiferencia.
Ignorancia.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Chau!

Nunca me he conformado, siempre he creído en la posibilidad de crecer, de enmendar, de creer, de esperanzarse para mejorar. De acuerdo a esto, no es de mí parecer decir o postular "este fue mi mejor año",
"ha sido el mejor año", ni algo remotamente similar. Es más, siempre he criticado mi vida y todos sus aspectos, la debilidad, el miedo y la frustración, que me navegan a diario, con más o menos profundidad.
El mundo laboral me puso de cabeza: la exigencia, la rutina, las responsabilidades, el priorizar el trabajo a cualquier contingencia, la vida adulta, el choque del deber con el deseo, las ganas de claudicar, el deseo por seguir estudiando y mis benditos estudiantes. 
Todo aquel mundo se me presentó como un balde de agua fría, de alguna manera por la mala experiencia que tuve al inicio, pero también por todo lo que significa aquel salto de la universidad y el hogar al mundo laboral y su rigidez. El cumplimiento porque sí, la cortesía, el protocolo y la parquedad, están presentes en una primera línea, por sobre la espontaneidad, la chispa, las carcajadas y el la alegría desbordante.
Sin duda, fue un año de experiencia pura, de reconocimiento por parte de los estudiantes como una profesora cercana, y la creación de aquel espacio que se crea en el aula. Pero además, de la confirmación de la vocación - pasé el primer año -, del inmenso deseo de seguir creciendo, aprendiendo, construyendo desde el aula, en otros horizontes, en otros espacios, con nuevos rostros, siendo forastera, siendo yo con otros en construcción, en proceso, en armonía, en crecimiento.
Es decir, en lo profesional: no me quedo, voy más.
Las personas - en la mayoría de los casos - no escogemos donde nacer, quiénes serán nuestros padres, quiénes nos van a herir o con quiénes formaremos lazos incondicionales, más bien, nos dedicamos a disfrutar y a aprender en esos espacios que nos fueron regalados al momento de nacer. Me considero una afortunada en este aspecto, aunque no sea amiga de mis hermanos, aunque hoy no hable con uno de ellos, aunque hasta hoy no entiendo qué rol debo cumplir: me premiaron por alguna razón que desconozco. Soy agradecida por la madre que tengo, porque puedo vivir con ella aún, porque no dejo de aprender de su vida, de su fortaleza y del inmenso amor que nace de la herencia de mi abuela. Es ella la luz de esta familia. Luz, pilar, fundamento, raíz, responsable - o culpable -, incondicionalidad, empatía, sonrisa, descanso, abrazo, calor, palabras, todo. Aunque tengamos distintas personalidades, nos cueste entendernos y a veces es mejor el silencio, tengo la certeza de que en su brazos está el mejor consuelo de esta galaxia y las otras. 
En consecuencia a lo que esta mujer ha construido a lo largo de casi cuarenta años de matrimonio, somos y seguimos siendo sus hijos. Ella es responsable de quiénes somos, pues se encargó de modelarnos con arcilla aquellos valores que nos tatuó en el alma: distintos, muy distintos, con carácter y responsabilidad, con empatía, pero por sobre todo por amor por el otro. Sin duda, ha realizado un trabajo maravilloso, lleno de esfuerzo y entrega absoluta, que seguirá cumpliendo hasta la posteridad, aunque la enfermedad nos invada, aunque el orgullo se coma la comunicación, aunque la desesperanza nos ahogue. La certeza es que siempre nos tendremos y te tendremos.
Confirmar amistades y aferrarme - y descansar - en sus energías para seguir el camino. 
Esas personas - contadas con los dedos de una mano - son el bendito bálsamo que Dios me regaló. Son ironía, humor negro, verdad, luz, armonía, cobijo, honestidad revolucionaria, brazos abiertos, carcajadas y empatía, certeza y amor a ciegas, verano e invierno, pomelo amargo y chocolate dulce, helado de mandarina y pizza de queso azul, mate y cigarros, melón con vino y baile, lágrimas y consuelo: son presencia infinita de Dios en mi vida. Yo, a ellos los amo con el alma, con mi humor de mierda y mis deseos de arrancar. 
Emigrar, construir, emprender, marcharse: al carajo y más allá.
Esas serán las premisas, las ideas, los proyectos, los objetivos y los deseos.
No quedarse, no congelarse, priorizar, profundizar, crecer y seguir adelante, no estancarse, no achuncharse, no perder el tiempo, no callarse, no abrazar, no besar, no decir en el momento preciso, no apagarse, no lanzarse, no atreverse y no amar - ni dejarse amar -. Emplear el afirmativo de estas oraciones, llenarse de energías y calidez, de certezas y de proyectos para lanzarse a la vida y amar los desafíos, para realizar lo imposible y romper con los límites.

Deseo emprender. Lo haré.
Deseo lanzarme. Lo haré.
Deseo marchar lejos. Lo haré.
Deseo tenerlos siempre. Lo haré.
Deseo abrazarlos. Lo haré.
Deseo amarme. Lo hago.


2015: venite conme!

Somos