Quiero trabajar.
Ya quiero comenzar.
Este viaje sella todo el camino recorrido,
pero además me abre al mundo,
me da ese respiro de solvencia que necesito,
la bendita certeza de poder hacer lo que quiera,
todo aquello que alguna vez soñé,
lo puedo alcanzar.
El viaje del martes es el inicio de todo,
pero el término de mi vida universitaria,
del esfuerzo de cinco años
que acaba con la nota máxima.
A pesar de los contratiempos,
de las bajadas y subidas del "avión",
yo me quiero quedar allá.
Comenzó como MI SUEÑO,
y aunque acepté la mejor de las compañías,
ésta vez haré un viaje un silencio,
pues tiene que ver con un proceso interno,
con el cambio de piel,
con el cambio de estación,
con pararme por primera vez sola,
sin tomarle la mano a los papás para salir,
sino valérmelas solas.
El inicio de todo.
Seguiré planeando.
Más allá de mis vacaciones,
más allá de mi perfeccionamiento,
más allá de mis deseos.
Planear LA CERTEZA.
domingo, 26 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
FIN.
Indudablemente tenía que llegar esta parte del camino: el final.
Aun cuando no logro asimilar lo recorrido,
los cambios, las transformaciones, los nuevos rostros,
los miedos, los sueños trazados, las amistades,
el compromiso, la vocación, las ganas de estar,
el trabajo, el esfuerzo, la dedicación,
el amor, las enfermedades, los desafíos,
las derrotas, las lágrimas, el dolor,
el aprendizaje, y el entendimiento.
Es difícil comprimir todito eso,
los sentimientos y aprendizaje de estos cinco años
en una sola palabra.
Mi cuerpo, por su parte,
comienza a somatizar, a actuar sin avisarme,
a gritarme que baje un cambio,
que debo estar tranquila y confiar.
Mientras,
la presión de buscar trabajo se apodera de mí
(más presión para mi cuerpo),
las ganas de saltar a la aventura,
a vivir sola,
a rascarme con mis uñas,
a mirar desde fuera,
a ayudar desde lejos.
El final de este camino,
el comienzo de MI VIDA.
En tus manos estoy.
Aun cuando no logro asimilar lo recorrido,
los cambios, las transformaciones, los nuevos rostros,
los miedos, los sueños trazados, las amistades,
el compromiso, la vocación, las ganas de estar,
el trabajo, el esfuerzo, la dedicación,
el amor, las enfermedades, los desafíos,
las derrotas, las lágrimas, el dolor,
el aprendizaje, y el entendimiento.
Es difícil comprimir todito eso,
los sentimientos y aprendizaje de estos cinco años
en una sola palabra.
Mi cuerpo, por su parte,
comienza a somatizar, a actuar sin avisarme,
a gritarme que baje un cambio,
que debo estar tranquila y confiar.
Mientras,
la presión de buscar trabajo se apodera de mí
(más presión para mi cuerpo),
las ganas de saltar a la aventura,
a vivir sola,
a rascarme con mis uñas,
a mirar desde fuera,
a ayudar desde lejos.
El final de este camino,
el comienzo de MI VIDA.
En tus manos estoy.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Los domingos siempre fueron distintos.
Desde pendeja me lo enseñaron así.
Tal cual.
Nos vestiamos distinto.
No era un día cualquiera.
A misa y a encerrarse a casa de los abuelos,
con primos y parentela incluida.
Conforme pasan los años,
no se me olvida que los domingos son especiales.
Aunque tenga que seguir construyendo una tesis,
a punta de desvelos y de un horario de mierda.
Aunque tenga que cargar con una enfermedad
y una persona autoreferente, que no ve más allá de sus ojos.
Aunque tenga unas ganas de rajarme llorando,
que solo se queda en ganas y ganas,
porque no puedo,
porque no hay tiempo,
porque no hay don.
Si pudiera pedir algo hoy,.
a esta hora,
sería empatía.
Tal como hace años,
cuando estaba cegada en una relación bien penca,
de amor desgastado:
"Regalo mis zapatos por algo de empatía".
No quiero que me soben el lomo.
No necesito que me ahoguen en demostraciones de preocupación.
Sólo necesito empatía.
Amor por el otro,
ese amor fraterno y bien sanito.
¿Costará mucho ser bondadoso con el otro?
Me canso y me cansé.
Estoy aburrida.
¿Por qué carajo a las personas les gusta cagarles el día a los demás?
No sé.
No encuentro reciprocidad.
No encuentro empatía.
Críticas, autoreferencia, ausencia.
¿Algo más?
Sí.
Emoción anudada en la garganta.
Desde pendeja me lo enseñaron así.
Tal cual.
Nos vestiamos distinto.
No era un día cualquiera.
A misa y a encerrarse a casa de los abuelos,
con primos y parentela incluida.
Conforme pasan los años,
no se me olvida que los domingos son especiales.
Aunque tenga que seguir construyendo una tesis,
a punta de desvelos y de un horario de mierda.
Aunque tenga que cargar con una enfermedad
y una persona autoreferente, que no ve más allá de sus ojos.
Aunque tenga unas ganas de rajarme llorando,
que solo se queda en ganas y ganas,
porque no puedo,
porque no hay tiempo,
porque no hay don.
Si pudiera pedir algo hoy,.
a esta hora,
sería empatía.
Tal como hace años,
cuando estaba cegada en una relación bien penca,
de amor desgastado:
"Regalo mis zapatos por algo de empatía".
No quiero que me soben el lomo.
No necesito que me ahoguen en demostraciones de preocupación.
Sólo necesito empatía.
Amor por el otro,
ese amor fraterno y bien sanito.
¿Costará mucho ser bondadoso con el otro?
Me canso y me cansé.
Estoy aburrida.
¿Por qué carajo a las personas les gusta cagarles el día a los demás?
No sé.
No encuentro reciprocidad.
No encuentro empatía.
Críticas, autoreferencia, ausencia.
¿Algo más?
Sí.
Emoción anudada en la garganta.
martes, 17 de septiembre de 2013
Por mí.
Hay días en los que me gustaría vivir en la locura,
tener el tiempo y la plata necesaria para darme gustos,
para invitar e invitarme a vivir.
Me gusta cómo me hace sentir,
cómo me habla,
cómo me mira y se ríe de mí,
la complicidad y esa amistad,
la manera de ver la vida y la invitación que me hace.
Anque me persiga esa puta relatividad en las relaciones,
yo quiero ser parte,
asi que ¡adelante!
Yo, he vuelto a sonreír por MÍ
tener el tiempo y la plata necesaria para darme gustos,
para invitar e invitarme a vivir.
Me gusta cómo me hace sentir,
cómo me habla,
cómo me mira y se ríe de mí,
la complicidad y esa amistad,
la manera de ver la vida y la invitación que me hace.
Anque me persiga esa puta relatividad en las relaciones,
yo quiero ser parte,
asi que ¡adelante!
Yo, he vuelto a sonreír por MÍ
domingo, 28 de julio de 2013
Todos los días
Temo
Tengo miedo
Puto y feo miedo
Ese miedo que congela los pies
y que me mantiene nerviosa al pensar en él
Ese mismo miedo de pendeja
Ese que me tenía soñando siempre
para derrumbarlos al final de la noche
Miedo a que las palabras no tengan más validez
Miedo a que los años pasen y yo siga pegada
Miedo a ese Alzheimer gigante
Miedo a esa jodida dependencia
Miedo a que esperen tanto de mí y yo no quiera estar
Miedo a que no me dejen ser y cre(c)er
Miedo a que ese día no llegue
Miedo a seguir siendo un fantasma para todos
Miedo a seguir siendo fantasma en mi vida
Miedo a la cruda realidad
Miedo a tener los pies helados hasta después de la muerte
Miedo a (no) ser
Miedo a seguir siendo la menor en todo
Miedo a verbalizar
Miedo a dejar de importar
Miedo a ser la amiga por la eternidad
Miedo a no tener sueños
Miedo a que sepan de mí más que yo
Miedo a ser leída
Miedo a ser descubierta desnuda ante muchos ojos
Ese puto miedo es el que me recorre la piel todas las noches
¿Qué será de mí?
Tengo miedo
Puto y feo miedo
Ese miedo que congela los pies
y que me mantiene nerviosa al pensar en él
Ese mismo miedo de pendeja
Ese que me tenía soñando siempre
para derrumbarlos al final de la noche
Miedo a que las palabras no tengan más validez
Miedo a que los años pasen y yo siga pegada
Miedo a ese Alzheimer gigante
Miedo a esa jodida dependencia
Miedo a que esperen tanto de mí y yo no quiera estar
Miedo a que no me dejen ser y cre(c)er
Miedo a que ese día no llegue
Miedo a seguir siendo un fantasma para todos
Miedo a seguir siendo fantasma en mi vida
Miedo a la cruda realidad
Miedo a tener los pies helados hasta después de la muerte
Miedo a (no) ser
Miedo a seguir siendo la menor en todo
Miedo a verbalizar
Miedo a dejar de importar
Miedo a ser la amiga por la eternidad
Miedo a no tener sueños
Miedo a que sepan de mí más que yo
Miedo a ser leída
Miedo a ser descubierta desnuda ante muchos ojos
Ese puto miedo es el que me recorre la piel todas las noches
¿Qué será de mí?
lunes, 22 de julio de 2013
¿Ayuda?
Hay quienes están para exigirte,
para cuestionarte,
para preguntar
"bueno, ¿y cuándo?"
Hay otros que están para observar,
para medir tus actos,
y así desde el silencio poder actuar.
Hay otros quienes son cómplices,
que no cuestionan sino que acompañan,
que se tiran consejos en vano como
"no te preocupes, a todos les toca"
"no te preocupes, a todos les toca"
(qué carajo es eso, como un premio de consuelo).
Son un bálsamo permanente,
una conversación a calzón quitado,
sin esconder los miedos
porque sé que no me van a recriminar
ni mucho menos lo usarán como tema de conversación.
Y hay otros,
que sinceramente no les importa lo que estés viviendo
porque siempre
siempre
siempre
estarán a mi lado,
para abrazar,
calmar
y amar.
Este fin de semana me encontré con una de esas personas:
me escuchó y jamás me apuro,
"eres una guagua todavía, no te preocupes"
Y yo que pensaba que sólo mamá me diría algo así,
pues me sorprendí tanto,
me sentí tranquila,
me relajé.
Y a partir de esto vuelvo a la misma reflexión:
me reservó,
me quedo en el silencio,
pues sólo un par de oídos sabrán mi verdad,
tendrán la primicia de mi vida,
mis miedos,
mis sueños,
y en qué estoy realmente.
Que los demás piensen lo que quieran,
que soy una floja,
que soy lesbiana,
que soy tímida,
que me falta esto y lo otro.
¿Qué más da?
Sigo siendo yo la dueña de mi vida,
y si yo lo quiero:
no sabrán de mí lo que oculto,
lo que jamás he querido contar.
No hay una vida que me está apurando,
son las mismas personas que me rodean los que atormentan mi proceso:
familia, amigos, conocidos.
Sin duda todos llevamos una tormenta interior,
que algunos quieren compartir,
y otros quieren ocultar.
Pues bueno,
yo la quiero ocultar de todas esas personas que me quieren apurar,
que quieren saber de mis procesos sólo para cuestionar,
criticar y rechazar,
con la idea de "ayudar".
Yo me dejo ayudar, de verdad, por pocos.
domingo, 7 de julio de 2013
Caigo en tí.
Hay muchas cosas que no me preguntaron.
Hay otras en las que ni siquiera participé.
Hay cosas que los demás dan por hechas.
Quisiera haberme quedado en ese tiempo en que mi madre me sostenía en sus brazos,
tiempo en el que pensaba en ese amor eterno y constructivo,
tiempo en el que jamás dudé de lo que podía alcanzar,
tiempo en el que miraba por la ventana de mi cuarto
y pensaba en qué será de mí a los veintitantos.
Ahora pienso en qué será de mi a los treintaytantos,
y no quiero estar como ahora,
pensando en los límites,
en ayudar a los demás
sin que nadie se voltee a verme al rostro.
Escuchando y sobre escuchando a todos,
sin escuchar mi cuerpo,
mis sueños y mis triunfos,
porque nadie los celebra
como lo hago yo en la soledad,
con el mate y mis cigarros.
Quiero que llegue el día
en que me esté subiendo a ese avión,
sola, llena de energía y sin temor,
con el corazón lleno de amor
y las ganas de abrazar(te) como ayer.
Quiero olvidarme
enrredada en una aventura que me vuele la cabeza,
en una historia que me deje cautivada,
en una amistad sana y apañadora,
en una enfermedad que desaparezca,
en el amor por sobre todas las cosas,
en la voluntad,
en las personas indicadas.
No quiero equivocarme más,
no quiero pensar en quienes no me piensan,
no quiero gastar mis energías y mi tiempo en quienes no lo valen,
no quiero decaer porque sí,
no quiero dejar de soñar.
Se acabó la incondicionalidad ahora,
porque no doy un peso por quienes no piensan en mí.
Sí, creo
sólo que hoy dudo.
Como siempre,
me refugio en tí.
Hay otras en las que ni siquiera participé.
Hay cosas que los demás dan por hechas.
Quisiera haberme quedado en ese tiempo en que mi madre me sostenía en sus brazos,
tiempo en el que pensaba en ese amor eterno y constructivo,
tiempo en el que jamás dudé de lo que podía alcanzar,
tiempo en el que miraba por la ventana de mi cuarto
y pensaba en qué será de mí a los veintitantos.
Ahora pienso en qué será de mi a los treintaytantos,
y no quiero estar como ahora,
pensando en los límites,
en ayudar a los demás
sin que nadie se voltee a verme al rostro.
Escuchando y sobre escuchando a todos,
sin escuchar mi cuerpo,
mis sueños y mis triunfos,
porque nadie los celebra
como lo hago yo en la soledad,
con el mate y mis cigarros.
Quiero que llegue el día
en que me esté subiendo a ese avión,
sola, llena de energía y sin temor,
con el corazón lleno de amor
y las ganas de abrazar(te) como ayer.
Quiero olvidarme
enrredada en una aventura que me vuele la cabeza,
en una historia que me deje cautivada,
en una amistad sana y apañadora,
en una enfermedad que desaparezca,
en el amor por sobre todas las cosas,
en la voluntad,
en las personas indicadas.
No quiero equivocarme más,
no quiero pensar en quienes no me piensan,
no quiero gastar mis energías y mi tiempo en quienes no lo valen,
no quiero decaer porque sí,
no quiero dejar de soñar.
Se acabó la incondicionalidad ahora,
porque no doy un peso por quienes no piensan en mí.
Sí, creo
sólo que hoy dudo.
Como siempre,
me refugio en tí.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
-
Luz, esperanza, tranquilidad, un nuevo suspiro, revitalizar energías, soledad, elección, calidez, permanencia, confianza que sé dónde perdí,...
-
Dejando reposar lo que pasó el domingo, aquél reencuentro con rostros que significan tanto para mí, aferrados a las lágrimas y en una situac...

