Cargaba (y cargo) con una historia,
como todos.
Mi cuerpo pedía a gritos piel,
pero no sólo piel, sino amor.
Me crucé con unos ojos que no correspondían,
como otros que esquivé en el camino.
Me negué a la posibilidad
y llena de vergüenza,
opté como muchas otras veces
a la simple amistad.
Esta vez no fuí yo.
Fue el otro.
Me vió y ya.
Yo me dejé.
Me entregué.
Me banqué TODO.
Me llené hasta el cuello,
teniendo claro que era yo quien debía marchar,
algún día.
Ese día viene apareciéndose hace rato.
La decisión la tomé,
a pesar de las diversas conversaciones,
no hay más qué hacer.
Volver al inicio
y retomar lo que debió ser una amistad.
Haciendo el balance:
desde los ojos más juiciosos,
fue una decisión estúpida, mala, inmoral,
de poca autoestima,
una relación mal hecha,
y más.
Desde mí y mis entrañas:
sí, fue una decisión estúpida desde el inicio,
pero yo quería vivirla tal y como venía.
Ya sea por la curiosidad o por la estupidez
que me embarga desde años,
qué se yo,
pero ya está.
Saldré dolida de esta y de cuántas relaciones más,
sólo me quedo con la sensación de que hay más
vida y un millón de posibilidades para ser feliz
a pesar de la enfermedad y las responsabilidad.
Me quedo con la sensación de que el amor
es cosa de azar, de suerte, de racha,
y me siento re lejos de eso,
no sólo hoy, sino que siempre.
Y de ahí decantan todos mis temas tabú.
Anhelo no volver a la coraza,
anhelo irme lejos una vez más
(han vuelto mis ganas de estar lejos),
anhelo correr y no volver a pronunciar nombres
por un largo rato,
anhelo aplacar el deseo de llamar y saber,
admiro mi voluntad para seguir adelante
y no autoflagelarme por el deseo de estar.
Hoy no quiero permanecer.
Hoy no quiero quedarme.
Hoy, deseo que la suerte me toque a mí.
jueves, 17 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
La enana más gigante
En unas horas se cumplen dos años de tu llegada.
Jamás pensé la inmensidad de tu ser.
Tu luz vino a romper con los miedos,
a hacerme creer que hay cosas que tienen sentido,
a no temer por el dolor de la caída.
Significas tantas cosas y sólo tienes dos años.
Desde que te abracé entre mis brazos hasta hoy
la mirada se me empaña,
caen lágrimas en mis mejillas
y me siento afortunada de nombrarte
y sentirte parte de mí.
Eres luz,
energía pura,
armonía
e inmenso amor.
Eres la sonrisa de tu tata,
las últimas esperanzas que él tiene en la vida,
eres la energía y el amor verdadero,
eres la valentía hecha carne.
Con tu existencia entiendo tantas cosas
y tengo certeza de otras:
sé que aún se puede amar,
que las caídas valen la pena,
que la vida se sigue proyectando,
me convenzo que la familia lo cura todo
pues en tu abrazo con euforia se calman todos los dolores.
Nadie puede evitar todo lo que vivirás,
pero ten certeza que aprenderás siempre,
que hay miles de personas importantes en la vida
y otras que serán pasajeros,
pero nada se compara a la familia.
Deseo que crezcas llena de sueños,
que jamás dependas de otros para cumplir lo que anhelas,
que bailes y jamás ocultes tu luz.
Eres gigante.
Eres armonía.
Eres luz.
Eres vida.
Te amo más que el día en que naciste,
porque me has enseñado lo que no he aprendido en veinticuatro años.
domingo, 22 de junio de 2014
Contigo
Hacer apologías sin tener un rostro,
un nombre, una voz,
un cuerpo,
un sabor,
un olor,
un sentimiento
a quien dedicárselo,
no tienen sentido.
Desde pequeña reconocía su olor en cualquier parte,
sus pasos tenían un sonido particular,
era la más bonita del mundo
y a quien quería y necesitaba inmortal.
Hoy, las cosas han cambiado.
Sólo tengo más motivos para amarla,
admirarla, disfrutarla
y sentir que las cosas tienen más sentido con su presencia.
Desde su vida,
desde su experiencia
y su maravilloso corazón,
hay tanto que entender y amar.
Hay tanto que comprender
y sólo seguir amando.
¿Qué más podemos hacer?
Sabemos que el panorama no va a mejorar,
y sus ojos lo expresan.
Pero estamos y estaremos siempre juntos,
intentando que la vida siga teniendo sentido,
que las horas y las frases repetidas
no se agolpen en las paredes.
Con ella, junto a ella,
en sus brazos,
a su lado,
con su olor:
todo tiene sentido.
Soy la pendeja más afortunada.
domingo, 1 de junio de 2014
Caida libre.
Todos los días intento respirar para no ahogarme.
Dejar que las cosas "pasen"
y no atarme a lo que daña y quema.
Hoy no pude.
Tengo un nudo en el pecho
y no puedo deshacerme de él.
La puta rutina me comió las ganas,
las energías y el amor por lo que hago.
Se tragó mi corazón,
para devolverme un mar de lágrimas
y sólo una esperanza.
Quiero correr lejos,
darme a la fuga
y encontrar un abrazo que cure esta angustia,
que me dé el consuelo que necesito,
que apacigue mis deseos de no estar,
que le dé sentido a esto
y me devuelva el sabor.
Todos son de la idea que la enfermedad nos elige,
pues yo creo que nosotros somos responsables de ello:
las decisiones tomadas en la juventud
repercuten alguna vez.
Y en esta oportunidad
nos estalló en la cara a todos.
No puedo elegir por otros,
pero tampoco puedo - hoy - elegir por mí.
Desearía elegir no escuchar,
no sentir,
no estar,
no presenciar,
no ser herida,
no ser olvidada,
no ser violentada,
no ser aplastada,
no ser humillada,
no ser ignorada,
no ser arrojada.
Busco esa bocanada de aire,
ese respiro,
ese abrazo,
esa esperaza escondida.
Deseo saborear la alegría de la vida,
volver a comprometerme con lo que creo,
trabajar por mis sueños y alcanzarlos,
recobrar la energía de mi juventud.
"A nadie le será dado saborear la alegría de la vida
sin que comprometa en ella toda su persona"
domingo, 4 de mayo de 2014
Fresca y feliz.
Había perdido la hermosa sensación de sentarme a acariciar estas hojas,
a dejarme llevar por alguna sensación que me persiga
y me traiga loca.
Lo que me está sucediendo es inexplicable para un par de hojas en blanco,
para un par de frases saliendo de mi boca
y perdiéndose en el aire.
Simplemente, mis ojos brillan en plenitud.
Quizás me cansé de cargar una armadura tan pesada por largos años,
me aburrí de no involucrarme y de hacerme la ruda con todos,
o quizás el abrazo masculino y su olor me hicieron dejar caer toda defensa
y me miraron de frente sin ganas de arrancar.
Es todo tan inexplicablemente dulce y cómodo.
No hay palabras sin sentido,
no hay espacios vacíos,
no hay incomodidad,
y lo más importante:
no hay armadura entre su cuerpo y el mío.
Cuestionable resulta pensar cómo llegamos hasta aquí,
teniendo en cuenta las condiciones que cargamos aquí y ahora,
insólito reflexionar qué estamos haciendo
o esperandamos que pase cuando las complicidades se unan más,
cuando - como hoy - quiero que estés más aquí que en cualquier lugar.
Culpemos a la vida,
a las coincidencias tardías
y a los años que demoraron tanto este encuentro
y nos provaron de sentirnos cómplices.
Me viste y me miraste más allá de mis complejos discursos defensivos
- de la boca hacia afuera -,
supiste leer todos los gestos que mi rostro intenta ocultar,
uniste cabos sueltos para entender lo que muchas veces escondo
y supiste despejar mis matices más opacos para encontrarte con mis ojos.
Quiero quedarme, permanecer, proyectarme y volverme loca.
Quiero saborear la complicidad y la ternura a diario,
olvidándome de las condiciones que nos trajeron aquí.
Pero...
- Ya colgué mi armadura en tu portal -
- No hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar -
domingo, 26 de enero de 2014
Sé que puedo.
Quiero trabajar.
Ya quiero comenzar.
Este viaje sella todo el camino recorrido,
pero además me abre al mundo,
me da ese respiro de solvencia que necesito,
la bendita certeza de poder hacer lo que quiera,
todo aquello que alguna vez soñé,
lo puedo alcanzar.
El viaje del martes es el inicio de todo,
pero el término de mi vida universitaria,
del esfuerzo de cinco años
que acaba con la nota máxima.
A pesar de los contratiempos,
de las bajadas y subidas del "avión",
yo me quiero quedar allá.
Comenzó como MI SUEÑO,
y aunque acepté la mejor de las compañías,
ésta vez haré un viaje un silencio,
pues tiene que ver con un proceso interno,
con el cambio de piel,
con el cambio de estación,
con pararme por primera vez sola,
sin tomarle la mano a los papás para salir,
sino valérmelas solas.
El inicio de todo.
Seguiré planeando.
Más allá de mis vacaciones,
más allá de mi perfeccionamiento,
más allá de mis deseos.
Planear LA CERTEZA.
Ya quiero comenzar.
Este viaje sella todo el camino recorrido,
pero además me abre al mundo,
me da ese respiro de solvencia que necesito,
la bendita certeza de poder hacer lo que quiera,
todo aquello que alguna vez soñé,
lo puedo alcanzar.
El viaje del martes es el inicio de todo,
pero el término de mi vida universitaria,
del esfuerzo de cinco años
que acaba con la nota máxima.
A pesar de los contratiempos,
de las bajadas y subidas del "avión",
yo me quiero quedar allá.
Comenzó como MI SUEÑO,
y aunque acepté la mejor de las compañías,
ésta vez haré un viaje un silencio,
pues tiene que ver con un proceso interno,
con el cambio de piel,
con el cambio de estación,
con pararme por primera vez sola,
sin tomarle la mano a los papás para salir,
sino valérmelas solas.
El inicio de todo.
Seguiré planeando.
Más allá de mis vacaciones,
más allá de mi perfeccionamiento,
más allá de mis deseos.
Planear LA CERTEZA.
martes, 14 de enero de 2014
FIN.
Indudablemente tenía que llegar esta parte del camino: el final.
Aun cuando no logro asimilar lo recorrido,
los cambios, las transformaciones, los nuevos rostros,
los miedos, los sueños trazados, las amistades,
el compromiso, la vocación, las ganas de estar,
el trabajo, el esfuerzo, la dedicación,
el amor, las enfermedades, los desafíos,
las derrotas, las lágrimas, el dolor,
el aprendizaje, y el entendimiento.
Es difícil comprimir todito eso,
los sentimientos y aprendizaje de estos cinco años
en una sola palabra.
Mi cuerpo, por su parte,
comienza a somatizar, a actuar sin avisarme,
a gritarme que baje un cambio,
que debo estar tranquila y confiar.
Mientras,
la presión de buscar trabajo se apodera de mí
(más presión para mi cuerpo),
las ganas de saltar a la aventura,
a vivir sola,
a rascarme con mis uñas,
a mirar desde fuera,
a ayudar desde lejos.
El final de este camino,
el comienzo de MI VIDA.
En tus manos estoy.
Aun cuando no logro asimilar lo recorrido,
los cambios, las transformaciones, los nuevos rostros,
los miedos, los sueños trazados, las amistades,
el compromiso, la vocación, las ganas de estar,
el trabajo, el esfuerzo, la dedicación,
el amor, las enfermedades, los desafíos,
las derrotas, las lágrimas, el dolor,
el aprendizaje, y el entendimiento.
Es difícil comprimir todito eso,
los sentimientos y aprendizaje de estos cinco años
en una sola palabra.
Mi cuerpo, por su parte,
comienza a somatizar, a actuar sin avisarme,
a gritarme que baje un cambio,
que debo estar tranquila y confiar.
Mientras,
la presión de buscar trabajo se apodera de mí
(más presión para mi cuerpo),
las ganas de saltar a la aventura,
a vivir sola,
a rascarme con mis uñas,
a mirar desde fuera,
a ayudar desde lejos.
El final de este camino,
el comienzo de MI VIDA.
En tus manos estoy.
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