domingo, 22 de junio de 2014

Contigo

Hacer apologías sin tener un rostro,
un nombre, una voz,
un cuerpo,
un sabor,
un olor,
un sentimiento
a quien dedicárselo,
no tienen sentido.
Desde pequeña reconocía su olor en cualquier parte,
sus pasos tenían un sonido particular,
era la más bonita del mundo
y a quien quería y necesitaba inmortal.
Hoy, las cosas han cambiado.
Sólo tengo más motivos para amarla,
admirarla, disfrutarla
y sentir que las cosas tienen más sentido con su presencia.

Desde su vida,
desde su experiencia 
y su maravilloso corazón,
hay tanto que entender y amar.
Hay tanto que comprender
y sólo seguir amando.
¿Qué más podemos hacer?
Sabemos que el panorama no va a mejorar,
y sus ojos lo expresan.
Pero estamos y estaremos siempre juntos,
intentando que la vida siga teniendo sentido,
que las horas y las frases repetidas
no se agolpen en las paredes.
Con ella, junto a ella,
en sus brazos,
a su lado,
con su olor:
todo tiene sentido.
Soy la pendeja más afortunada.


domingo, 1 de junio de 2014

Caida libre.

Todos los días intento respirar para no ahogarme.
Dejar que las cosas "pasen"
y no atarme a lo que daña y quema.
Hoy no pude.
Tengo un nudo en el pecho
y no puedo deshacerme de él.
La puta rutina me comió las ganas,
las energías y el amor por lo que hago.
Se tragó mi corazón,
para devolverme un mar de lágrimas 
y sólo una esperanza.
Quiero correr lejos,
darme a la fuga
y encontrar un abrazo que cure esta angustia,
que me dé el consuelo que necesito,
que apacigue mis deseos de no estar,
que le dé sentido a esto
y me devuelva el sabor.
Todos son de la idea que la enfermedad nos elige,
pues yo creo que nosotros somos responsables de ello:
las decisiones tomadas en la juventud
repercuten alguna vez.
Y en esta oportunidad
nos estalló en la cara a todos.
No puedo elegir por otros,
pero tampoco puedo - hoy - elegir por mí.
Desearía elegir no escuchar,
no sentir,
no estar,
no presenciar,
no ser herida,
no ser olvidada,
no ser violentada,
no ser aplastada,
no ser humillada,
no ser ignorada,
no ser arrojada.
Busco esa bocanada de aire,
ese respiro,
ese abrazo,
esa esperaza escondida.
Deseo saborear la alegría de la vida,
volver a comprometerme con lo que creo,
trabajar por mis sueños y alcanzarlos,
recobrar la energía de mi juventud.

"A nadie le será dado saborear la alegría de la vida
sin que comprometa en ella toda su persona"
 

domingo, 4 de mayo de 2014

Fresca y feliz.

Había perdido la hermosa sensación de sentarme a acariciar estas hojas,
a dejarme llevar por alguna sensación que me persiga
y me traiga loca.
Lo que me está sucediendo es inexplicable para un par de hojas en blanco, 
para un par de frases saliendo de mi boca
y perdiéndose en el aire.
Simplemente, mis ojos brillan en plenitud.
Quizás me cansé de cargar una armadura tan pesada por largos años,
me aburrí de no involucrarme y de hacerme la ruda con todos, 
o quizás el abrazo masculino y su olor me hicieron dejar caer toda defensa
y me miraron de frente sin ganas de arrancar.
Es todo tan inexplicablemente dulce y cómodo.
No hay palabras sin sentido,
no hay espacios vacíos,
no hay incomodidad,
y lo más importante:
no hay armadura entre su cuerpo y el mío.
Cuestionable resulta pensar cómo llegamos hasta aquí,
teniendo en cuenta las condiciones que cargamos aquí y ahora, 
insólito reflexionar qué estamos haciendo
o esperandamos que pase cuando las complicidades se unan más, 
cuando - como hoy - quiero que estés más aquí que en cualquier lugar.
Culpemos a la vida, 
a las coincidencias tardías 
y a los años que demoraron tanto este encuentro
y nos provaron de sentirnos cómplices.
Me viste y me miraste más allá de mis complejos discursos defensivos
- de la boca hacia afuera -,
supiste leer todos los gestos que mi rostro intenta ocultar,
uniste cabos sueltos para entender lo que muchas veces escondo
y supiste despejar mis matices más opacos para encontrarte con mis ojos.
Quiero quedarme, permanecer, proyectarme y volverme loca.
Quiero saborear la complicidad y la ternura a diario, 
olvidándome de las condiciones que nos trajeron aquí.
Pero...

- Ya colgué mi armadura en tu portal -
- No hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar - 
 

domingo, 26 de enero de 2014

Sé que puedo.

Quiero trabajar.
Ya quiero comenzar.
Este viaje sella todo el camino recorrido,
pero además me abre al mundo,
me da ese respiro de solvencia que necesito,
la bendita certeza de poder hacer lo que quiera,
todo aquello que alguna vez soñé,
lo puedo alcanzar.
El viaje del martes es el inicio de todo,
pero el término de mi vida universitaria,
del esfuerzo de cinco años
que acaba con la nota máxima.
A pesar de los contratiempos,
de las bajadas y subidas del "avión",
yo me quiero quedar allá.
Comenzó como MI SUEÑO,
y aunque acepté la mejor de las compañías,
ésta vez haré un viaje un silencio,
pues tiene que ver con un proceso interno,
con el cambio de piel,
con el cambio de estación,
con pararme por primera vez sola,
sin tomarle la mano a los papás para salir,
sino valérmelas solas.
El inicio de todo.

Seguiré planeando.
Más allá de mis vacaciones,
más allá de mi perfeccionamiento,
más allá de mis deseos.
Planear LA CERTEZA.

martes, 14 de enero de 2014

FIN.

Indudablemente tenía que llegar esta parte del camino: el final.
Aun cuando no logro asimilar lo recorrido,
los cambios, las transformaciones, los nuevos rostros,
los miedos, los sueños trazados, las amistades,
el compromiso, la vocación, las ganas de estar,
el trabajo, el esfuerzo, la dedicación,
el amor, las enfermedades, los desafíos,
las derrotas, las lágrimas, el dolor,
el aprendizaje, y el entendimiento.
Es difícil comprimir todito eso,
los sentimientos y aprendizaje de estos cinco años
en una sola palabra.
Mi cuerpo, por su parte,
comienza a somatizar, a actuar sin avisarme,
a gritarme que baje un cambio,
que debo estar tranquila y confiar.

Mientras,
la presión de buscar trabajo se apodera de mí
(más presión para mi cuerpo),
las ganas de saltar a la aventura,
a vivir sola,
a rascarme con mis uñas,
a mirar desde fuera,
a ayudar desde lejos.

El final de este camino,
el comienzo de MI VIDA.
En tus manos estoy.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Los domingos siempre fueron distintos.
Desde pendeja me lo enseñaron así.
Tal cual.
Nos vestiamos distinto.
No era un día cualquiera.
A misa y a encerrarse a casa de los abuelos,
con primos y parentela incluida.
Conforme pasan los años,
no se me olvida que los domingos son especiales.
Aunque tenga que seguir construyendo una tesis,
a punta de desvelos y de un horario de mierda.
Aunque tenga que cargar con una enfermedad
y una persona autoreferente, que no ve más allá de sus ojos.
Aunque tenga unas ganas de rajarme llorando,
que solo se queda en ganas y ganas,
porque no puedo,
porque no hay tiempo,
porque no hay don.
Si pudiera pedir algo hoy,.
a esta hora,
sería empatía.
Tal como hace años,
cuando estaba cegada en una relación bien penca,
de amor desgastado:
"Regalo mis zapatos por algo de empatía".
No quiero que me soben el lomo.
No necesito que me ahoguen en demostraciones de preocupación.
Sólo necesito empatía.
Amor por el otro,
ese amor fraterno y bien sanito.
¿Costará mucho ser bondadoso con el otro?
Me canso y me cansé.
Estoy aburrida.
¿Por qué carajo a las personas les gusta cagarles el día a los demás?

No sé.
No encuentro reciprocidad.
No encuentro empatía.
Críticas, autoreferencia, ausencia.
¿Algo más?
Sí.
Emoción anudada en la garganta.

martes, 17 de septiembre de 2013

Por mí.

Hay días en los que me gustaría vivir en la locura,
tener el tiempo y la plata necesaria para darme gustos,
para invitar e invitarme a vivir.
Me gusta cómo me hace sentir,
cómo me habla,
cómo me mira y se ríe de mí,
la complicidad y esa amistad,
la manera de ver la vida y la invitación que me hace.
Anque me persiga esa puta relatividad en las relaciones,
yo quiero ser parte,
asi que ¡adelante!

Yo, he vuelto a sonreír por MÍ

Somos