lunes, 4 de marzo de 2013

Aprender


Hace días que pienso en escribir.
Hace días que no sé cómo dosificar lo que me pasa.
Declaro que no sé cómo reaccionar ante esto,
y que mucho menos tengo paciencia,
eso se me acabó apenas nací.

Es fácil hacer juicios y prejuicios cuando no se vive desde adentro,
cuando cumplimos el rol de espectador.
Es fácil esbozar soluciones, reclamos y arrancar
cuando no viven dentro de estar cuatro paredes.
Es fácil decir "estoy preocupado"
cuando todo está pasando AHORA y AQUÍ,
no a kilómetros, ni a horas de distancia.
Es fácil esbozar diagnósticos al peo,
cuando somos pocos los que escuchamos esos diálogos
o monólogos al viento,
mientras nos arde el alma sin saber qué hacer.

Y es por eso que no sé reaccionar,
que lo único que sale de mi boca son garabatos,
que mis manos aletean golpes
y quiero esconder mi cabeza en la tierra.
Porque muero de miedo,
porque no quiero vivir esto,
porque hubiese preferido un cáncer a esta mierda progresiva,
porque siento que él no quiere salir adelante,
porque mientras unos damos la pelea
otros quieren y siguen arrancando,
porque ninguna célula de mi cuerpo está preparada para esto,
y porque ser la menor es la tarea más difícil.

Y así mismo respondo a todas las exigencias:
el último año de la carrera,
pagar el piso apenas trabaje,
buscar un pololo,
que me comparen con todas las solteras de la familia,
recibir críticas y burlas de todos.
Es decir,
además de aguantar lo que vivimos,
debo comerme todos los comentarios de MI VIDA.
Y aún así, ¿quieren que sonría hasta con el hígado?
- No puedo -
Debo aprender a canalizar mis energías y toda la rabia y el miedo que siente todo mi cuerpo,
debo aprender a vivir 
y seguir siendo la menor sin sentirme humillada y exigida.
Debo aprender
Debo aprender
Debo aprender.

"Yo seré del cielo que me entregues"

miércoles, 20 de febrero de 2013

Siempre seré la menor

Muchas veces he agradecido a la vida por ser la menor,
por disfrutar de mis papás como mis hermanos mayores no pudieron,
por pasar domingos enteros juntos, riéndonos e inventando cosas,
por escucharlos con atención y compartir todos los momentos posibles,
por haber construido una relación maravillosa.

Sin embargo hay momento como hoy que pierdo ese sabor,
que no sé cuál es el fin de haber sido la menor,
¿aguantar lo que me corresponde?,
¿vivir lo más difícil del paso de los años?,
¿descubrir la vejez en los ojos de mi papá?,
¿escuchar conversaciones tristes y amargas?,
¿dejar caer lágrimas porque tengo las manos atadas por ser la menor?,
¿desear desaparecer muchas veces?
En estos meses he deseado ser la mayor,
hablarle fuerte a mis papás con el poder económico que no tengo
y por fin arreglarles la vida
y desaparecer sus preocupaciones.
He deseado tener mi vida y mis miedos resueltos,
para poder ayudarles todas las horas de mi vida
y no estar encerrada en estas paredes porque no tengo qué hacer,
porque no hay plata ni para respirar,
y yo sigo siendo la menor,
terminando la carrera
y sin poder ayudarlos.

Me siento tan inútil,
me siento una carga y no una ayuda,
y creo que en poco tiempo la enfermedad
y la agresividad de la contensión
nos terminará comiendo a los tres.
He pasado mis vacaciones encerrada en estas murallas,
escuchando conversaciones dolorosas
que me tienen llorando todas las noches sin parar,
sin poder dormir bien,
despertando todos los días sin ganas de hacerlo,
estando pero queriendo desaparecer
y olvidarme de toda esta mierda.
Hoy no quiero ser la menor,
hoy quiero ser la mayor y estar lejos de acá,
que alguien seque mis lágrimas
y me dé un consuelo permanente para poder vivir.
Hoy quiero estar fuera,
que mi dolor de cabeza desaparezca
y que mi papá recobré la vitalidad
para que mamá vuelva a sonreír.

Aún así,
aunque desee desde el fondo de mi corazón,
sigo estando aquí,
viendo cómo en mis vacaciones no he descansado,
cómo mi cuerpo somatiza,
seguiré siendo la menor. 

Jarabe de palo / Completo Incompleto

sábado, 9 de febrero de 2013

=/

Estos días lejos tuve la oportunidad de abstraerme,
de mirar desde lejos,
de sentarme en silencio a mirar el mar,
de ser testigo de la felicidad por la paternidad,
de recordar el sabor de la adolescencia con mis primas,
de pensarme y pensarnos en estos años.

Últimamente he reprochado la maternidad,
no por miedo a congelarme,
sino porque es un acto tan grande,
es un paso al costado de por vida 
y dejar que el hijo que saldrá de mis entrañas se llene de amor 
y viva de la felicidad que la vida lo deje probar.
Porque eso significa encontrar a un compañero
que no sólo sea el padre de mis hijos,
sino que él signifique el amor en plenitud,
y que formemos una familia para la posteridad.
Ayer fui testigo de cómo la negativa por parte de la ciencia
les impedía ser padres a mis primos,
pero la fe y el amor inmenso pudo más
y recibiremos a Santiago o Isabel en Septiembre.
¡Qué bondadoso ha sido Dios!

 Arranqué de Santiago porque no daba una más,
porque me cuesta tanto aceptar lo que está sucediendo,
porque me rindo cada vez que veo a mi papá así,
porque siento que ya no tengo energías para seguir luchando,
¿de dónde las saco?
Él necio como una puerta se está dejando vencer,
mientras intento luchar con mi impaciencia y sus errores,
me tapo los oídos al escuchar una y otra vez lo que ya han repetido,
me cubro con mis frazadas intentando desaparecer y que todo sea una pesadilla,
me refugio en mis lágrimas a escondidas porque no puedo más,
mientras a todos les muestro mi cara más fuerte.
Quiero seguir arrancando porque la depresión se está devorando a mi papá
y no sé cómo traerlo de vuelta, lo desconozco completamente.
Quiero arrancar porque no quiero seguir viviendo esto,
porque tengo tanta pena,
porque no quiero ni pensar en cómo seguirá avanzando esto,
porque esta mierda ya me está comiendo el alma.

Estas lágrimas seguirán guardadas en estas cuatro paredes,
no puedo permitir llorar frente a los demás
mientras mi mamá es la capitana más fuerte de esta tripulación.
Si pudiera detener todo esto y hacer volver a mi papá de hace años,
impenetrable, trabajador inagotable, que inspiraba taaanto respeto y autoridad.
Déjame buscar las energías que perdí para retomar esta lucha,
déjame rezar una vez más por tu salud,
déjame recordarte lo que eras,
déjame darte mil razones para seguir viviendo,
déjame decirte que todo lo que somos es por tí,
déjame decirte que seguimos siendo una familia,
déjame curarme este dolor en silencio para volver a abrazarte.

Toda la paciencia que logré cultivar se me agotó.
Todas las energías de la juventud se me acabaron.
Quiero dejar de oir por un día
Quiero dejar de sentir este dolor
Quiero recibir buenas noticias
Quiero abstraerme
Quiero transcender
Quiero volver a dormir bien
Quiero refugiarme
=/Quiero olvidar
 


Somos