sábado, 12 de diciembre de 2009

Enamorarse y no.


Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo

viernes, 11 de diciembre de 2009


"Ella pensaba en no mirarlo más a la cara, ¿qué más podía hacer luego de esa semana de amores y encuentros, que derepente se va la cresta? Maga anhelaba volver a sonreír, como ese hombre lograba hacerlo con ella, pero que esos destellos de felicidad duraban para la eternidad, que su amor se transformara como una fortaleza, y el mayor tesoro, como antes lo había sido. Simón era tan despistado, y eso era encantador, volaba entre su música y los libros, le encantaba compartir una cerveza con amigos y hablar de fútbol, Maga era más reservada, algo más introvertida que Simón, gozaba de una tarde de películas de Almodovar, o de un buen libro de Bendetti, de un cigarrillo bien compartido, o de una comida con sus amigos; pero los unía el amor por las letras, el compromiso con la vida, la pasión por aprender y ayudar a los demás. Cuando estaban juntos el mundo se paralizaba, y el reloj se congelaba entre abrazos y caricias, pero entonces ¿qué pasaba?


Esa era la pregunta que recorría la piel de Maga a diario"

viernes, 4 de diciembre de 2009

jueves, 3 de diciembre de 2009

Para con toda esta mierda.


Yo no doy más.
Yo no quiero vivir más.
Yo no tengo estómago ni corazón para seguir viendo esto.
Yo no puedo seguir escuchando.
Yo no quiero más ira ni rencor.
Yo noy más de esta mierda.
Yo no sé cómo seguir en este mismo lugar.
Yo no quiero compartir lo mismo con ese imbécil.
Yo no soporto todo esto.
Yo hubiese preferido seguir siendo ignorante.
Yo creo que odio.
Yo quiero un corazón nuevo, sin rencor.

martes, 1 de diciembre de 2009

No necesito de prejuicios, sino de juicios.


¿Por qué se supone que tengo que darle explicaciones al mundo de mis locuras y mis palabras?, ¿por qué tengo que darle la receta a los demás, de cómo entenderme?, ¿por qué tengo que ver cómo me supervisan la vida?, ¿por qué debo permitir que midan cada una de mis palabras, de mis actos, y se molesten por ello?

Soy así, como me ven. Intento no ser lo que esperan, aunque siempre intentan clasificarme, mediante conceptos que con más frecuencia, quiero alejar de mí. He intentado buscar autenticidad, eso explica mi aro en la nariz, mis gustos excéntricos, y cada una de mis pasiones, que son tan parte de mi, como estas extremidades, y este sabor a canela.

Nunca he medido mis pasos, nunca he acariciado la idea de seguir estructuras cotidianas, aunque me fastidio sabiendo que sí lo hago, he dejado atrás esquemas y conocimientos que son parte del sentido común, para darle otro giro a mi vida, para disfrutar de aquello que conocí contigo, y de corazón lo agradezco. Sé disfrutar de un atardecer, sin necesidad de tener plata en el bolsillo, para admirar aquella tranquilidad y belleza, he aprendido a cambiar mi mundo a partir de unas líneas cargadas de nostalgia y verdad, he acariciado la espontaneidad y la he moldeado a mi cuerpo.

He actuado siempre según mi corazón, y con él me he equivocado, pero ¿quién no? He caído, he creído y he llorado, pero sigo fiel a él, no puedo actuar de acuerdo a la razón cuando son las experiencias de vida las que nos dan matices y características a cada uno. No puedo esperar que la razón me explique este inmenso amor, pero si puedo conjugarlos, y tendré la convicción de que el resultado será increíble.

Me decepciono de personas que dicen conocerme y se equivocan conmigo, y de aquellas que sin conocerme, traducen mis gestos en negatividad. ¿Pero qué más puedo pedir de aquellos que cegados por el smog de la ciudad, creen tener la verdad indiscutible?

Sonrío a diario, y me considero una mujer feliz, no necesito de grandes lujos, ni de personas pre-fabricadas, sólo necesito que disfruten conmigo de aquello que nos regala la vida, de esa espontaneidad y fluidez del viento y de las almas.

Sí el lenguaje es otra piel, toquemonos más..
con mensajes de deseo.



¡Parece que lo conseguiste!

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