martes, 10 de noviembre de 2009

Hazme algo.


Ocúltame entre tus manos.
Sáname con tus palabras.
Y acaríciame con tus besos.
Abraza mis anhelos
y sueña conmigo.
Dale calidez a mis pasos
y moldea mis caminos.
Sé reflejo de mis deseos
y aterriza mis pasiones.
Repara mis grietas
Sacude mis miedos.
Espanta mis angustias
Recuerdame tu amor.


¡Hazlo ya!

sábado, 7 de noviembre de 2009


Necesito refugiarme en tus abrazos ahora mismo.
Necesito escuchar tu voz, intentando calmar mis lágrimas.
Quiero sentir tus manos secando mis ausencias, y restaurando mi corazón en mil pedazos.
A decir verdad, tu voz tras el teléfono me calmó, aunque no puedo renegar de que las lágrimas querían salir cuando dijiste: "Usted tranquilita, hija" En ese momento te quería conmigo, que me envolvieras con tus brazos, y que cubieras mis heridas.
Sólo me quedas tú, de los brazos que vine, volveré siempre.
Siempre debí quedarme aferrada a tus abrazos, siempre le tuve miedo a crecer.

Fallaste otra vez.

Tú, fallaste.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Volverán..


Con el agua hasta el cuello, con las manos congeladas de ausencias, me vuelto a parar y lo mejor: a sonreír. A pesar de los vientos que trataron de derribarme, de las sonrisas manchadas de cansancio, y de las faltas, sigo aquí mismo. Cansada del ajetreo de fin de año, de la sobreexigencia de la universidad, de las lecturas y de la acumulación de ellas, de las responsabilidades que adquirí por amor a lo que hago y a lo que creo, aún así ¡aquí estoy!

Los días han pasado, las heridas no sanan con tal rapidez, es más, debe pasar el tiempo más que necesario, y asegurarse de que han cicatrizado, para volver a sonreír, pero siento que puedo sonreír e ilusionarme, por sí que lo estoy, quiero volver a enamorarme de aquellos detalles que me hacían tan feliz, como caminar bajo la lluvia aferrada a tu mano, los dos con la nariz congelada por los días, pero las manos tibias de tu presencia, con la piel erizada con cada beso cálido que me regalabas, y más con tus abrazos pegados a mí.

Ilusión que puede romperse con tus ausencias, pero parece que mi corazón no quiere parar de saltar, espero la hora para verte, como una tonta, porque lo soy, pero sonrío, ¿qué más puedo hacer? dejar que estos destellos de luz se esparsan por el lugar, porque tengo fe en que aquellos recuerdos que tengo en mi mente, volverán, sé que volverán..

lunes, 2 de noviembre de 2009

Y.. de qué sirve


¿De qué sirve amar y entregarse por completo?
¿De qué sirve sonreír y dejar pasar tus faltas?
¿De qué sirven años y meses?
¿De qué sirven días y horas?
¿De qué sirven abrazos y noches?
¿De qué sirven mil palabras?
¿De qué sirven los anhelos y las promesas?


De qué sirven, insisto, todas estas cosas cuando los ojos no pueden más de ausencias, cuando el brillo y el matiz hermoso que nos mantenía se desgastó y se fue con cada una de tus faltas.

Una vez más, como todos los días, desde hace dos meses, estoy sola, intentando secar estas lágrimas de algo perdido, pero soy tan ingenua, aún, y es por eso que estoy jodida, porque soy una tonta.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Ustedes y nosotros.


Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual

ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez

nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien

ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom

nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud

ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón

nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función

ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal

nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar

ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Al ritmo del mismo tema.


Te esperé a manos frías, con aquél cigarro entre mis dedos, y con ese tick que tanto me caracteriza (mover el pie sin control)

Te esperé abrazada a la luna, con la calidez de mis labios, que tanto amaste, esperando escuchar aquellos pasos acercándose a mi, de una vez por todas, para descongelar mi amor.


Con cada sonido diferente al de mi tick, volteaba la cabeza una y otra vez hacía la entrada, mientras el café se llenada de hombres de corbata y maletín negro, y mujeres con labios rojos y minifaldas insinuantes, que se acariciaban por debajo de la mesa, haciendo caso omiso de los demás ojos observadores.


Te busqué en ojos ajenos, te dibujé una y otra vez en ese lugar, frente a mí, derribando esta muralla que nos separa, y que nosotros mismo contruímos con un solo beso tuyo, pero de esos besos que siempre te pedí, y que muy pocas veces me diste, de esos besos que anelaba espontáneos, pero que más bien eran fabricados o pre-fabricados.


Una vez más, cuando pensé encontrar lo que había perdido, estaba ahí sola, revuelta en mis miedos manifestados, confirmando mis fallas y cada una de mis culpas, atada a mi pena, y a este amor desgastado.


Acabé fumándome toda una cajetilla de cigarrillos, llorando días enteros, con la idea vaga de que alguna vez volverán a mí esos días felices, esos abrazos torpes, pero eran los que más amaba. Malditas esperanzas que tan mal me hacen.


Somos